Londonized

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Si una de las cosas que más nos gusta de Madrid es el hecho de que en el centro de la capital, la libertad de ir como uno quiere y pasar casi desapercibido es una de las señas de identidad, ¿como no iba a gustarnos Londres? London, en su totalidad, es como el centro de mi ciudad pero en grande, casi tanto como se quedaron mis ojos al salir a la calle en Oxford Circus y ver cuanta gente caminaba por sus calles echándole un pulso al penetrante frio (y eso que la suerte estaba con nosotros y vimos más rayos de sol de los esperados).

A quien piense que allí se come mal le decimos que se equivoca. El problema es que la tentación de diferentes comidas hace difícil guardar la línea (porque en su mayoría son altas en grasas). El metro, con sus trenes de techo redondeado y sus asientos acolchados, nos ofreció en varias ocasiones un olor a una especie de empanadilla caliente tan típica por allí que no podíamos irnos sin probarla (su nombre y sus condimentos son aun un misterio para nosotros). Si bien el Buckingham Palace nos pareció poco comparado con nuestro Palacio Real, Westminster es otra cosa, y más aun (suponemos) en Navidad, aderezada con luces y motivos propios de la época.

La noche londinense fue mejor de lo esperado. La información que teníamos nos decía que a las 11 de la noche cerraban los bares donde tomar una ( o 10) copas y eso distaba mucho de lo que  spanish people use( and like) to do. Pero conseguimos, gracias a una voz tierna que en ingles pidió “just one drink” llegar al G.A.Y Heaven a más de las 2 de la madrugada. ¿ Que como es aquello? A quien no le gusten los ritmos machacones que se escuchan por aquí estaría encantado puesto que la gran parte son remixes de canciones pop. Y a quien le gusten los chicos rubios de piel blanca (casi albanos como diría Cándida) pues tiene suerte. En nuestro caso, poca elección (damos la oportunidad de cambiar la l por la r) tendríamos. Si el autobús numero 8 era imposible de encontrar, los taxis eran imposibles de no ver. Un dato curioso es que algunos taxistas sin tarifas fijas buscan cliente y tienes que regatear el precio de camino a casa.

El último día nos esperaba el mercado de Candem. A pesar de la desilusión por no habernos encontrado con Amy Winehouse (aunque aun podría estar recuperándose de la noche anterior), ese mercado es increíble. Alguien decía que “lo que te imagines allí está” pero es aún más.  No solo encuentras todo tipo de ropa (y cuando decimos todo tipo lo decimos sin exagerar) y complementos, música, muñecos, chapas…sino que además descubres objetos que jamás imaginaste (un ejemplo son aquellas bolsitas de gel de colores que al apretarlas se calentaba durante 2 horas y se metían en guantes, bolsillos…y es que el frio hay que combatirlo) y por si fuera poco, decenas de puestos de comida hicieron imposible que volviéramos más delgados. Obligada visita a Candem para todo el que se acerque a London y obligado  el probar la comida tailandesa.

Como imaginareis, a Londres no lo tiramos a la basura (además allí, basura…poca). Muchos de vosotros, juventud española, decidiros a  dominar el ingles (el mío esta peor de lo que imaginaba) y marcharse a vivir allí, porque así se llenará de gente guapa ( porque en España somos mucho más atractivos, eso si) y nos olvidaríamos de una de las pocas pegas que le ponemos a la ciudad de Europa.

~ por emancipationdaily en 9 diciembre 2008.

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